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Don Quijote en la magia de Y No Había Luz

  • 3 mar 2016
  • 3 Min. de lectura

Hay algo mágico en el arte de los títeres que -sin importar la edad- nos remite a una dimensión donde el tiempo siempre es ahora y donde toda una historia cabe justo en la elipse de luz que rompe la oscuridad en el escenario.

Ellos comenzaron hace una década diciendo que “no había luz”, que había que crearla, que había que partir de la certeza de que el arte siempre ilumina, de que la creación siempre es relámpago. Y así, con ese nombre -Y No Había Luz- este grupo de jóvenes maduros ha escrito una de las páginas ejemplares en la historia reciente de la autogestión cultural en Puerto Rico, con una trayectoria que mañana viernes vivirá lo que estos “locos iluminados” consideran como un privilegio en el devenir, no solo de su compañía, sino también de su amistad.

La gran fiesta que pone fin para Y No Había Luz a la celebración de su décimo aniversario -y que da inicio a una nueva década- se materializará al ser parte del elenco del quinto programa del Festival Casals, en específico en la obra “El retablo de Maese Pedro”, de Manuel de Falla, que rinde tributo a Miguel de Cervantes Saavedra en el aniversario 400 de su muerte y -claro-, a su obra cumbre “Don Quijote de La Mancha”.

“Estamos inmensamente agradecidos al maestro Maximiano Valdés y al Festival Casals por este enorme honor”, dice Yari Helfed, miembro de la compañía que incluye a Yuseff Soto, Pedro Iván Bonilla, Francisco Iglesias, Carlos José “Gadul” Torres, Julio Morales, Nami Helfed y Diego Colon. “Nos invitaron desde mayo del año pasado, justo a mitad de nuestra exposición en el Museo de Arte de Puerto Rico, en el marco de las celebraciones de nuestro décimo aniversario. Lo primero que hicimos fue invitar al maestro Valdés a que fuera a ver esta exposición para que conociera nuestro trabajo con más detalle. Desde el inicio él nos dijo que deseaba que nos apoderamos de la historia y la contáramos a nuestra manera”.

La aventura de Y No Había Luz con esta obra de Manuel de Falla comenzó con un arduo proceso de investigación sobre el compositor y “El retablo…” y, por supuesto, el texto de “Don Quijote de la Mancha”. “De entrada nos enfrentamos con la necesidad de saber más del texto original, saber quién de nosotros lo conocía y quién no, y explorar todas las posibilidades que nos ofrecía, sobre todo para escapar de lo académico y traducirlo a nuestro lenguaje visual, con el reto fundamental de hacerlo pertinente para el público del siglo XXI”, explica Francisco Iglesias.

Estos artistas coinciden en que “este es un gran momento” en la historia de Y No Había Luz porque “luego de diez años de experiencia, entendemos muy bien el arte de los títeres, el arte de las máscaras”, según asevera Julio Morales. “Con ese camino recorrido -añade- se nos hace más fácil proponer alternativas y resolver problemas estéticos. Tener a la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico y a tres jóvenes solistas en el mismo escenario es una experiencia que sin duda nos prepara para seguir pensando aun más en grande”.

Con un vasto repertorio que en su inmensa mayoría es creación de los propios miembros de la compañía, esta es la primera vez que se enfrentan a un clásico de esta envergadura, cuya trama -de unos treinta minutos de duración- se desarrolla en un lugar indeterminado de La Mancha en los albores del siglo XVII, con un Don Quijote ya poco cuerdo como espectador de un espectáculo ofrecido por las marionetas de Maese Pedro.

“Ha sido fantástico sumergirnos en los desafíos que nos plantea esta obra”, apunta Yussef Soto. “Esos retos tienen que ver con sus complejidades estéticas y coreográficas, con tener los títeres dentro del retablo y otros personajes afuera, con el hecho de que todos los miembros de la compañía estamos en escena y no queda nadie de nosotros para observar lo que sucede en escena y dirigirnos”.

Para Carlos José “Gandul” Torres, este proyecto es una suerte de “examen final” que enfrentan armados con una trayectoria de mucha pasión y sacrificio, “en un camino en el que hemos descubierto muchas claves importantes que ahora ponemos nuevamente en práctica”.

“Sin duda alguna, esta presentación de ‘El retablo de Maese Pedro se convierte en un gran eslabón de esa cadena que une a todos los que trabajamos por un mejor Puerto Rico”, finaliza Yari. “Esta invitación nos dice que estamos haciendo bien las cosas y que personas e instituciones como el maestro Valdés y el Festival Casals apuestan por los jóvenes para el futuro del país”.

(Esta entrevista fue publicada en la edición impresa de El Nuevo Día del 3 de marzo de 2016)

 
 
 

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